«La verdad es que no somos nada fotogénicos.» Es la frase que más escucho, normalmente en el primer correo. Casi siempre es falsa: lo que la gente describe no es un problema de cara, es un problema del primer minuto.

1. El principio se supone que es torpe

Los primeros diez minutos de cualquier sesión son malos. Los hago igualmente, y no os enseño esas imágenes. Sirven para otra cosa: para que os acostumbréis al sonido del disparador, a mi presencia, y al hecho de que no voy a comentar cada uno de vuestros gestos.

Las imágenes que os quedaréis casi siempre vienen del último tercio de la sesión. Es mecánico, y por eso una sesión dura una hora y no veinte minutos.

2. Os doy cosas que hacer, no poses que mantener

«Caminad hacia mí charlando», «cuéntale lo que comiste ayer al mediodía», «bésala en la sien y quedaos así dos segundos». Son acciones, no posturas. Una acción produce una expresión real; una postura produce una expresión que hay que sostener.

3. Lo que lleváis puesto importa más que el lugar

Una pareja bien vestida delante de una pared cualquiera da mejores fotos que una pareja mal vestida delante de la Torre Eiffel. Algunos principios que funcionan:

  • colores que dialogan entre sí, sin ir a juego exacto;
  • telas que se mueven (lino, lana ligera, seda) en vez de materiales rígidos;
  • sin logos, sin estampados muy apretados que vibran en la imagen;
  • zapatos con los que de verdad podáis caminar una hora.

4. La hora lo decide todo

La luz de mediodía es dura, vertical y poco favorecedora. La luz de la hora antes de la puesta de sol es suave, lateral, y hace que todo el mundo salga mejor. No es una preferencia estética, es física.

La mañana muy temprano ofrece la misma calidad de luz, con la ventaja añadida de lugares casi vacíos. Si podéis madrugar, es la mejor opción en París.

5. No necesitáis una ocasión

La mayoría de la gente espera a una boda, un embarazo o un cumpleaños redondo para hacerse fotos juntos. El resultado: hay fotos vuestras en momentos simbólicos, y ninguna de vosotros ahora mismo, tal y como sois.

Precisamente eso es lo que más interesante me parece fotografiar.

¿Ya te imaginas tu propia sesión de pareja? La página dedicada explica cómo se desarrolla la sesión.